Esta es una de las preguntas que más escucho: “¿De verdad necesito ir al psicólogo?”
Y detrás suele haber otra duda aún más común: “¿No será que estoy exagerando?”
La realidad es que no hace falta “estar fatal” para acudir a terapia. De hecho, cuanto antes acudimos, más sencillo suele ser el proceso. A continuación te explico algunas señales (algunas muy evidentes y otras más sutiles) que pueden ayudarte a tomar esa decisión.
No tienes que tocar fondo
A veces creemos que ir al psicólogo es solo para cuando ya no podemos más: crisis muy fuertes, ansiedad desbordada, tristeza constante… Pero no es así.
También puedes venir cuando simplemente no estás bien, aunque no sepas muy bien por qué. Cuando algo se repite, se atasca o te cansa emocionalmente. O cuando sientes que podrías estar mejor, pero no sabes muy bien cómo.
Algunas señales que conviene escuchar
No hace falta cumplirlas todas ni que sean graves, pero si te reconoces en alguna de estas circunstancias, puede ser buen momento para plantearte pedir ayuda:
- Te cuesta descansar o desconectar.
- Llevas tiempo triste, irritable o desmotivado.
- Sientes que todo te cuesta más de lo habitual.
- Hay situaciones o pensamientos que se repiten y no sabes cómo manejarlos.
- Te cuesta disfrutar como antes.
- Estás pasando por un momento complicado (pérdida, cambio, ruptura…).
- Te notas más ansioso o preocupado de lo normal.
Cada persona vive estas cosas a su manera, pero si interfiere con tu día a día o con cómo te sientes, es importante prestarle atención.
También puedes venir “sin tener un problema”
Muchas personas dudan sobre cuándo ir al psicólogo. A veces, parte de esa duda viene de no tener claro en qué consiste realmente la psicología sanitaria. Si quieres saber más sobre qué es y cómo funciona te invito a leer este artículo: Qué es la psicología sanitaria y cómo puede ayudarte
Y es que ir al psicólogo no siempre significa estar mal.
Muchas personas acuden para conocerse mejor, trabajar su autoestima, aprender a poner límites, tomar decisiones, mejorar relaciones… La terapia también es un espacio de crecimiento.
No tienes que esperar a que algo se rompa para cuidarte. Puedes venir simplemente porque quieres estar mejor contigo mismo.
Si te estás haciendo la pregunta… ya es una señal
Si estás leyendo esto y te estás preguntando si deberías ir al psicólogo, probablemente haya algo dentro de ti que ya está pidiendo ser escuchado.
Pedir ayuda no es rendirse, ni fracasar, ni exagerar. Es un acto de cuidado, de honestidad contigo.
Y muchas veces, el simple hecho de hablar en un espacio seguro ya supone un alivio.
Si te has sentido identificado/a con algo de lo que has leído y crees que ha llegado el momento de pedir ayuda, estaré encantada de acompañarte.
A veces, el primer paso no es fácil, pero puede marcar una gran diferencia.
Comparte con quien crees que puede necesitarlo:

